La vida y vocación de nuestro querido profesor Álvaro Molina nos recuerdan el valor de cada encuentro, de cada gesto de cariño y de la comunidad que construimos día a día. Su presencia dejó una huella profunda que hoy nos invita a agradecer, a valorar la vida y a cuidarnos unos a otros.
La invitación a nuestra comunidad fue a detenernos un momento, encontrarnos y reconocer la importancia de la unión que nos sostiene. Un espacio para agradecer, para mirarnos con afecto y para fortalecer los lazos que nos hacen parte de nuestro Colegio Alemán de Villarrica.
Que este encuentro nos ayude a recordar que, cuando caminamos juntos, siempre hay luz y esperanza.















